Para los amantes de la animación, una de las actividades paralelas más interesantes de cuantas se organizan en Animac son los Esmorçar amb els autors (Desayuno con los autores) ya que permiten conocer los trabajos presentados en el festival de la mano de sus realizadores.
En el primero de los Esmorçar amb els autors de esta edición, tomó protagonismo Asaf Hanuka, ilustrador en la aclamada Vals con Bashir, quien repasó el proceso de creación del film y la innovadora técnica utilizada.
Esta técnica, consistente en crear las ilustraciones en Flash y descomponerlas en pequeñas piezas que luego pudieran ser animadas, permitían cumplir dos objetivos: reducir costes y, sobretodo, acercar el estilo al de las novelas gráficas.
Así, para realizar una escena, Asaf recibía el storyboard que habían realizado entre el diector Ari Folman y el director de animación Yoni Goodman y pintaba en Photoshop varias ilustraciones de la secuencia con los diferentes elementos por separados. Este trabajo pasaba a un animador que las descomponía en objetos Flash con los cuales realizaba finalmente la animación.
Pese a lo complejo a esta técnica, se consiguió completar el proyecto gracias al compromiso de todos los miembros del equipo y a su implicación en conseguir llevar a termino algo que casi parecía una locura, el primer largometraje de animación en Israel.
Tras conversar con Asaf Hanuka, fue turno de Laurent Pouvaret, jefe de estudios de La Poudrière y de Emilio de la Rosa, profesor de historia del cine de animación en ESDIP (Escuela Superior de Dibujo Profesional), quienes retomando la implicación emocional que ha supuesto el desarrollo de Vals con Bashir valoraron como se enfrentan sus alumnos a este tipo de trabajos personales. Ambos estuvieron de acuerdo en afirmar que la animación puede ser un medio muy efectivo para plasmar las emociones y las experiencias vitales pero que, en ocasiones, el animador ha de distanciarse de la historia y buscar otros caminos para ser capaz de enfrentarse emocionalmente a lo que están plasmando.
A continuación, Marcel Pié Barba, autor de La 72.024 mil·lèsima part d’un any, explicó la génesis de su proyecto en la intención de captar la espontaneidad que tiene la realización en imagen real frente a la animación donde todo está planificado de antemano. Para lograr su objetivo, se marcó la estricta regla de crear exactamente 15 fotogramas de animación al día durante un año. De esta manera la improvisación surge de utilizar diferentes técnicas y estilos y de crear en diferentes circunstancias y estados de animo.
Finalmente, los responsables de Davy Crockett in outer space narraron como, pese a que el proyecto surgió como un encargo de They Might Be Giants con fines educativos y destinado a un público preescolar, tuvieron la oportunidad de convertirlo en un trabajo muy personal. Aunque se vieron forzados a eliminar alguna escena o modificar otras por no cumplir las normativas de Disney, que también participaba en el proyecto, se mostraron satisfechos del resultado final.
Sin tiempo para más, finalizó este primer Esmorçar amb els autors que propició, de nuevo, una magnifica oportunidad de acercarse al trabajo invisible que requiere el mundo de la animación.
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